El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha formalizado este viernes su adhesión al Manifiesto por el uso del español en el arbitraje internacional, un documento estratégico promovido por el Centro Internacional de Arbitraje de Madrid – Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAM-CIAR), el Club Español e Iberoamericano del Arbitraje (CEIA) y la Dirección General del Español en el Mundo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
La Sala de Juntas del ICAM acogió el acto de firma, en el que intervinieron el decano del Colegio, Eugenio Ribón; el presidente de la Corte de Arbitraje del ICAM, José Ignacio Monedero; el presidente del CIAM-CIAR, José María Alonso; el presidente del CEIA, Alfonso Iglesia; y el vocal asesor de la Dirección General del Español en el Mundo, Andrés Contreras.

El decano del ICAM, Eugenio Ribón, advirtió que “el español no puede seguir ocupando un papel secundario en los grandes foros jurídicos internacionales, especialmente cuando uno de cada cinco intervinientes en arbitrajes internacionales es iberoamericano”. A su juicio, promover el uso del español en estos procedimientos supone defender la equidad procesal, facilitar el acceso a la Justicia y reforzar la eficacia en la resolución de controversias complejas.
El presidente de CIAM-CIAR, José María Alonso, ha subrayado que poder defenderse en el propio idioma es esencial y forma parte de los derechos de las partes. En este sentido, ha señalado que “el Manifiesto busca que el español se convierta en el idioma de referencia en los arbitrajes internacionales con partes iberoamericanas, reforzando su uso natural en un ámbito donde con frecuencia se opta por el inglés”. Alonso ha destacado, además, que el apoyo del ICAM es fundamental para impulsar este objetivo, “por su enorme capacidad de referencia e influencia”, y ha celebrado especialmente la adhesión del Colegio a esta iniciativa.
El manifiesto —impulsado por CIAM-CIAR, CEIA y el Ministerio de Asuntos Exteriores— denuncia el desfase entre el peso del español como lengua global y su escasa utilización en el ámbito arbitral. Pese a que más del 20 % de las partes en arbitrajes comerciales o de inversión son iberoamericanas, menos del 10 % de estos procedimientos se desarrollan en español. El texto destaca, además, el potencial del idioma como lengua jurídica internacional, respaldado por su dimensión demográfica, su peso económico y su presencia creciente en los sistemas arbitrales de numerosos países iberoamericanos.



Actualmente, el español es la segunda lengua materna más hablada del mundo, con casi 500 millones de personas (6,2% de la población mundial), y la cuarta lengua en cómputo global de hablantes, superando los 600 millones de usuarios potenciales de español.
En este contexto, el documento apela directamente a la abogacía como agente clave para revertir esta tendencia. Recomienda a los profesionales del Derecho que promuevan el uso del español en cláusulas contractuales y procedimientos arbitrales siempre que ello resulte más adecuado para los intereses de sus clientes, favorezca la equidad procesal y contribuya a una mayor accesibilidad en los litigios internacionales.
De esta forma, al promover el español como idioma en los procedimientos de arbitraje, los abogados no solo garantizarán una representación efectiva de sus clientes, sino también contribuirán a la eficacia del arbitraje internacional como método de resolución de disputas.
Al Manifiesto por el uso del español pueden adherirse tanto particulares como empresas a través de este enlace, sumándose así al compromiso de impulsar la presencia del español. Hasta la fecha, el Manifiesto cuenta ya con 36 organizaciones adheridas y 137 particulares, reflejo de un respaldo creciente y plural a esta iniciativa.
La adhesión colegial al Manifiesto refuerza el compromiso institucional del ICAM con el fortalecimiento del español jurídico en los entornos internacionales. Ese compromiso entronca con la trayectoria del Colegio en el ámbito del arbitraje, iniciada con la creación de su Corte en 1990 y consolidada en su participación como socio estratégico del CIAM-CIAR, centro creado para la resolución de disputas comerciales internacionales en el espacio iberoamericano.